Más de un año después del comienzo de la escasez mundial de chips, los problemas aumentan para muchos clientes, ya que los retrasos son aún mayores y se pierden ventas. La escasez mundial de semiconductores se está agravando.

Los tiempos de espera se alargan, los compradores acaparan productos y el fin potencial parece menos probable para el próximo año. ¿Las razones? Múltiples, al igual que las razones para sacar copia de llaves.

La demanda no se moderó como se esperaba. Las rutas de suministro se atascaron. Los imprevistos de la producción han afectado a las fábricas que ya funcionaban a pleno rendimiento. ¿Cuándo terminará esto?

¿Cuánto durará la crisis de los microchips?

Mucho más tiempo de lo que pensamos

El sector de los semiconductores ha sido incapaz de mantener el ritmo, lo que ha provocado una pérdida de ingresos en todos los ámbitos.

Las consecuencias se están extendiendo más allá de los inicialmente afectados (automóviles y electrodomésticos) a los fabricantes de otros productos, incluidos los equipos médicos.

Por ejemplo, se estima que el sector de los smartphones crecerá este año solo la mitad de la previsión inicial de principios de año. Apple, que este año reportó beneficios récord, ha advertido de interrupciones en la cadena de suministro de componentes para sus dispositivos.

Hace seis meses, muchos habrían pensado que la escasez de chips empezaría a remitir por estas fechas. Pero ahora se estima que probablemente durará hasta 2023. La oferta reducida de bienes de consumo ha tenido efectos hasta en las previsiones para el PIB de EEUU.

Escasez y retrasos a todos los niveles

La recuperación de la oferta este año se basaba en la suposición de que la producción no sufriría más reveses. Pero el proceso de fabricación de chips está bajo presión de principio a fin.

Los materiales básicos, como los sustratos, escasean. Los contratiempos del mal tiempo, los incendios y las reducciones de consumo eléctrico en China han interrumpido la producción de obleas.

La fase final de la fabricación se ha visto mermada por los brotes de coronavirus y el consiguiente cierre de fábricas en Malasia, que se especializa en el embalaje de productos. Las limitaciones del transporte marítimo mundial se han sumado a las interrupciones y retrasos.

Mucho del ensamblaje de chips puede requerir de piezas que dan la vuelta al mundo antes de convertirse en productos acabados. Con todo esto, el abastecimiento de chips se ha convertido casi en una lotería, lo que lleva a un exceso de pedidos que crea más tensión en el suministro

El remedio quizás llegue demasiado tarde

Los ensambladores están comprando mucho más de lo que necesitan, por si acaso, y eso está agravando la escasez. Los analistas advierten que la acumulación de existencias puede dar lugar a una sensación de demanda exagerada, lo que ha suscitado más preocupación en el sector.

Los principales fabricantes de chips, como Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSMC) , Samsung Electronics Co. e Intel, han anunciado ambiciosas inversiones para aumentar la producción.

Pero estas instalaciones cuestan miles de millones de dólares y tardan años en estar operativas. Quizás se están preparando para una demanda que, para ese entonces, ya no exista.

Por admin

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